Moby Dick
Moby Dick En cuanto se amputa, la cabeza se deja caer a popa y se sujeta allí mediante un cable hasta que se descarna el cuerpo. Hecho lo cual, si pertenece a una ballena pequeña, se iza a cubierta para disponer de ella cuidadosamente. Pero con un leviatán adulto esto resulta imposible; pues la cabeza del cachalote abarca casi un tercio del total de su cuerpo, y alzar una carga como ésa, incluso con los inmensos aparejos de un ballenero, sería algo tan impracticable como intentar pesar un granero alemán en la balanza de un joyero.
Decapitada ya la ballena del Pequod y descarnado el cuerpo, la cabeza fue izada contra el costado del barco… mitad fuera del mar, de forma que pudiera ser sostenida aún en gran parte por flotación en su elemento nativo. Y allí, con el navío sometido a la tensión, inclinándose pronunciadamente sobre ella a causa del arrastre hacia abajo desde el tope inferior, y cada penol de esa banda proyectándose como un pescante sobre las olas; allí, esa cabeza chorreante de sangre colgó del combés del Pequod como la del gigante Holofernes del ceñidor de Judith.
Cuando esta última tarea fue completada era mediodía, y los marineros bajaron a su almuerzo. El silencio reinaba sobre la antes tumultuosa pero ahora desierta cubierta. Una intensa calma de cobre, como un universal loto amarillo, desplegaba sus silenciosas hojas adimensionales cada vez más sobre el mar.