Moby Dick
Moby Dick Sé que esta peculiar aventura del gay-header seguramente les parecerá increíble a algunos hombres de tierra firme, aunque ellos mismos puede que en tierra hayan visto u oído hablar de alguien que ha caído en una cisterna; un accidente que no ocurre sin cierta frecuencia, y también con mucho menos motivo que el del indio, considerando lo excesivamente resbaladizo del brocal del pozo del cachalote.
Mas, por ventura, puede que sagazmente se insista, ¿cómo es esto? Creíamos que la tegumentosa e impregnada cabeza del cachalote era su parte más ligera y flotante; y sin embargo la hacéis hundirse en un elemento de un peso específico mucho mayor que el suyo. Ahí os tenemos. En absoluto, sino que yo os tengo a vosotros; pues en el momento en el que el pobre Tash cayó, la caja había sido casi vaciada de sus contenidos más ligeros, dejando apenas nada más que la densa pared tendinosa del pozo… Una sustancia doblemente soldada y martilleada, como he dicho antes, mucho más pesada que el agua de mar, y de la que un pedazo se hunde en él casi como el plomo. Aunque la tendencia de esta sustancia a un hundimiento rápido fue materialmente contrarrestada en el presente caso por otras partes de la cabeza que aún permanecían sin separar de ella, de manera que, de hecho, se hundió muy lentamente y muy a propósito, ofreciendo a Queequeg una buena oportunidad para realizar, podríamos decir que en marcha, sus ágiles operaciones de obstetricia. Sí, fue una parición en marcha, así fue.