Moby Dick
Moby Dick Fisiognómicamente considerado, el cachalote es una criatura anómala. No tiene una nariz propiamente dicha. Y como la nariz es el rasgo central y el más conspicuo, y como quizá es el que más modifica y finalmente controla la expresión combinada de todos, de ahà que parecerÃa que su absoluta ausencia, como apéndice externo, deberÃa afectar en gran medida al semblante de la ballena. Pues lo mismo que en la arquitectura de jardines un chapitel, o una cúpula, monumento o torre de algún tipo, es considerado casi indispensable para completar el paisaje; del mismo modo ningún rostro puede estar fisiognómicamente en condiciones sin el elevado campanario ornamental de la nariz. ¡Borrad la nariz del Jove de mármol de Fidias, y qué tristes restos! Sin embargo, el leviatán es de magnitud tan poderosa, todas sus proporciones son tan majestuosas, que la misma deficiencia que en el Jove esculpido serÃa horrible, en él no es mácula alguna. Qué digo, es una grandeza añadida. Una nariz hubiera sido impertinente para la ballena. Cuando en vuestro viaje fisiognómico navegáis alrededor de su enorme cabeza en vuestra alegre lancha, nunca vuestras nobles nociones sobre ella resultan insultadas por la reflexión de que tiene una nariz de la que se le puede tirar. Una pestilente ocurrencia que muy a menudo insistirá en entrometerse incluso al observar al más poderoso pertiguero real en su trono.