Moby Dick
Moby Dick Por muy curioso que pueda parecer que un barco aceitero pida prestado aceite en un caladero de ballenas, y por mucho que pueda invertidamente contradecir el viejo proverbio sobre llevar carbón a Newcastle, a veces no obstante, semejante cosa ocurre en la realidad; y, en el caso presente, el capitán Derick De Deer llevaba, sin duda, un cebador de lámpara, como Flask había afirmado.
Al subir a cubierta, Ajab le abordó abruptamente, sin prestar atención alguna a lo que tenía en la mano; mas en una entrecortada jerigonza, el germano pronto dejó clara su completa ignorancia sobre la ballena blanca; orientó rápidamente la conversación hacia el cebador de lámpara y la lata de aceite, añadiendo algunas observaciones referentes a tener que acostarse en el coy por la noche en profunda oscuridad… al haberse terminado su última gota de aceite de Bremen y no haber capturado todavía ni un solo pez volador para suplir la deficiencia; concluyendo por apuntar que su barco era, efectivamente, lo que en la pesquería se llama técnicamente un barco limpio (es decir, uno vacío), que bien merecía el nombre de Jungfrau, o Virgen.