Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No dejemos que las pinturas modernas de esta escena nos confundan; pues aunque la criatura encontrada por ese valeroso ballenero de la Antigüedad es representada con una estampa de grifo, y el combate se representa en tierra, y el santo a lomos de un caballo; considerando, no obstante, la gran ignorancia de aquellos tiempos, en los que la verdadera forma de la ballena era desconocida para los artistas; y considerando que, como en el caso de Perseo, la ballena de san Jorge podría haber reptado fuera del agua, sobre la playa; y considerando que el animal que monta san Jorge podría haber sido sólo una gran foca, o un caballito de mar; teniendo todo esto en cuenta, no parecería absolutamente incompatible con la sagrada leyenda y los más ancestrales esbozos de la escena tomar a este llamado dragón por ningún otro que el propio gran leviatán. De hecho, enfrentado a la estricta e hiriente verdad, esta entera historia se comportará como ese ídolo de los filisteos, de nombre Dagón, pez, animal de tierra y ave, que cuando fue colocado ante el arca de Israel, de él se desprendieron su cabeza de caballo y las dos palmas de sus manos, y sólo quedó su muñón o parte de pescado. Así, entonces, uno de nuestra propia noble casta, es decir, un ballenero, es el guardián tutelar de Inglaterra; y por derechos legítimos nosotros, arponeros de Nantucket, deberíamos ser enrolados en la muy noble orden de san Jorge. Y, consecuentemente, que los caballeros de esa honorable compañía (ninguno de los cuales, me aventuro a decir, tuvo nunca nada que ver con una ballena, como su gran patrón) no miren nunca con desprecio a los ojos a un nativo de Nantucket, pues incluso con nuestras ropas de lana y pantalones alquitranados nosotros tenemos más derecho que ellos a la condecoración de san Jorge.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker