Moby Dick
Moby Dick ¡Quién pensaría que damas y caballeros tan finos se regalaran con una esencia encontrada en los ignominiosos intestinos de la ballena! Sin embargo, así es. Para algunos el ámbar gris es la causa, y para otros el efecto de la dispepsia de la ballena. Sería difícil decir cómo curar tal dispepsia, a no ser administrando tres o cuatro lanchas cargadas de píldoras de Brandeth, y huyendo después lejos del peligro, como hacen los obreros en la voladura de rocas.
He olvidado decir que en este ámbar gris se encontraron ciertas placas redondas, duras, de apariencia de hueso, que inicialmente Stubb pensó pudieran ser botones de pantalones de marineros; pero que posteriormente no resultaron ser sino trozos de pequeños huesos de calamar así embalsamados.
Ahora bien, que la incorruptibilidad de este muy fragrante ámbar gris se encuentre en el corazón de semejante podredumbre; ¿no hay nada en ello? Considerad ese dicho de san Pablo a los Corintios sobre corruptibilidad e incorruptibilidad; cómo somos sembrados en el deshonor, pero crecemos en la gloria. Y, de igual modo, rememorad ese dicho de Paracelso sobre qué es lo que constituye el mejor almizcle[113]. Tampoco olvidéis la extraña circunstancia de que de todo lo que tiene mal efluvio, lo peor es el agua de colonia en sus etapas iniciales de fabricación.