Moby Dick
Moby Dick Mientras tanto, él continuaba con la operación de desvestirse, y finalmente mostró su pecho y sus brazos. Por mi vida que estas partes suyas estaban ajedrezadas con los mismos cuadrados que su rostro; su espalda también estaba cubierta completamente con los mismos cuadrados oscuros; parecÃa haber estado en una Guerra de los Treinta Años, y haber escapado de ella con una camisa de cataplasmas. Aún más, sus mismas piernas estaban marcadas, como si un montón de oscuras ranas verdes ascendieran por los troncos de jóvenes palmeras. Ahora quedaba bien claro que debÃa ser una especie de abominable salvaje embarcado en los Mares del Sur a bordo de un ballenero, y arribado de este modo a este cristiano paÃs. Temblé de pensarlo. Un vendedor de cabezas, además… quizá las cabezas de sus propios hermanos. PodrÃa encapricharse de la mÃa… ¡cielos!, ¡mira ese tomahawk!