Moby Dick
Moby Dick El más maravilloso, con mucho, de todos los restos cetáceos era el enorme esqueleto casi completo de un monstruo extinto, encontrado en el año 1842 en la plantación del juez Creagh, en Alabama. Los crédulos y espantados esclavos de la vecindad lo tomaron por los huesos de uno de los ángeles caÃdos. Los médicos de Alabama lo declararon un reptil enorme, y le otorgaron el nombre de Basilosaurus. Mas al llevarle unos huesos de muestra al otro lado del mar a Owen, el anatomista inglés, resultó que este supuesto reptil era una ballena, aunque de una especie desaparecida. Una significativa ilustración del hecho repetido una y otra vez en este libro, de que el esqueleto de la ballena aporta apenas un pequeño indicio de la forma de su cuerpo totalmente equipado. Asà que Owen renombró al monstruo Zeuglodón; y en su comunicación leÃda ante la Sociedad Geológica de Londres básicamente lo declaró una de las más extraordinarias criaturas que las mutaciones del globo han borrado de nuestra existencia.