Moby Dick
Moby Dick Ahora bien, sucedió en este momento que mi pobre compañero pagano y amigo Ãntimo del alma, Queequeg, resultó aquejado de unas fiebres que le llevaron cerca de su infinito fin.
Sea dicho que en esta profesión de la pesca de la ballena no se conocen sinecuras; la dignidad y el peligro van mano con mano; hasta que llegas a capitán, cuanto más asciendes, más trabajas. Asà ocurrÃa con el pobre Queequeg, que, como arponero, no sólo debÃa afrontar toda la ira de la ballena viva, sino —como hemos visto en otro lugar— subirse a su lomo muerto con mar gruesa; y, finalmente, descender a la oscuridad de la bodega, y sudando amargamente todo el dÃa en ese subterráneo confinamiento, manipular resolutivamente los toneles de peor manejo y cuidar de su estiba. Por abreviar, entre los balleneros, los arponeros son los bodegueros; asà se les llama.