Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una noche, mientras Baltimore estaba cenando, el Julia se elevó sobre su popa, como un potro salvaje, y, cuando volvió a caer hacia delante, «cargó» una cantidad enorme de agua. Nada quedó en su sitio. Un lado de las batayolas de proa, podridas, cayó con estruendo, y derribó la cocina, la arrancó de sus fijaciones y, después de moverla de un lado a otro, la arrojó contra el molinete, donde quedó varada. Entonces el agua se precipitó por la cubierta como una marea, haciendo que rodaran sobre sí mismas cacerolas, sartenes y teteras, y también el viejo Baltimore, que iba saltando como una marsopa.

La ola rompió contra el coronamiento, se deshizo, y se escurrió hacia ambos lados; el cocinero, medio ahogado, quedó bien arriba y seco sobre el escotillón de popa: su pipa apagada aún estaba entre sus labios, casi partida en dos.

Los pocos hombres que había en cubierta saltaron a los obenques, como buenos marineros, y nada hicieron como no fuera reír a carcajadas ante aquella calamidad.

Esa misma noche, el botalón de nuestro petifoque estalló como una caña, y en su caída arrastró a cubierta el pico de la cangreja.

A la mañana siguiente, el viento se había calmado bastante y con él, la mar. Para el mediodía habíamos reparado los daños lo mejor que pudimos, y navegábamos tan tranquilamente como siempre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker