Omu
Omu En medio de este alboroto de motÃn, el despavorido cónsul no se apartó de la escotilla. Su táctica se habÃa decidido previamente, y debÃan de haberla acordado en tierra él y el capitán, porque lo único que dijo, mientras bajaba de prisa, fue:
—Atrás, marineros. Ya he terminado con ustedes; tendrÃan que haber dicho todas estas cosas antes, ya he tomado mis medidas, atrás, atrás. No tengo nada más que decirles. —Entonces abrió la escotilla y desapareció.
Cuando estaban a punto de bajar tras Wilson, la atención de los exasperados marineros se centró en la parte que hasta entonces representara el desleal Tarugo. En medio de una lluvia de puntapiés y puñetazos, el traidor fue llevado hasta el castillo de proa donde… me niego a relatar lo que ocurrió.