Omu
Omu LA PARTIDA DEL CÓNSUL
Durante las escenas que se acaban de describir, el doctor Johnson se ocupaba de examinar a los enfermos, de los que todos menos dos permanecerían en la nave. Era evidente que había recibido esta consigna de Wilson.
Fui uno de los últimos en ser llamado a la cámara, precisamente cuando se deshacía la reunión en el alcázar, y volví a cubierta bastante irritado. Mi cojera, que a decir verdad había mejorado bastante, se consideró como simulada en gran medida, y mi nombre pasó a la lista de los que en uno o dos días estarían en condiciones de cumplir cualquier obligación. Aquello era suficiente. Al doctor Fantasma, en lugar de brindarle cierta simpatía profesional, el médico de tierra le dispensó un trato muy altivo. Por lo tanto, hasta cierto punto ambos nos sentíamos propensos a hacer causa común con los marineros.