Omu
Omu Pasaron horas llenas de ansiedad hasta la mañana: nos hallábamos muy a barlovento de la bocana e izamos la bandera británica a proa. Sin embargo, no se veían señales de un bote ni de un piloto, y después de habernos acercado varias veces, se izó la bandera en el palo de mesana, con gran preocupación general. Pero no valió de nada.
Jermin, que atribuía a Wilson esta irresponsable negligencia por parte de la gente de tierra, estaba enfurecido, y determinado a cumplir con firmeza sus propias responsabilidades, para lo que sólo se fiaba de sus recuerdos de una visita al puerto hecha varios años antes.