Omu
Omu Mientras fuimos huéspedes de la Calabuza, tuvimos tanta fruta como quisimos, y a esta causa, y a otras que se podrían enumerar, se puede atribuir que nuestros enfermos se recuperaran hasta estar relativamente sanos.
La naranja de Tahití es deliciosa, pequeña y dulce, con una piel delgada y seca. Aunque ahora abunda, era desconocida antes de los tiempos de Cook, al que los nativos deben esa enorme bendición. Asimismo, él introdujo varias otras frutas, entre las que estaban el higo, la piña y el limón, hoy más bien escasos. La lima crece aún allí, y algunos de los nativos más pobres exprimen el zumo para venderlo a los barcos, pues es muy apreciado como antiescorbútico. Pero la variedad de frutos y vegetales extranjeros no fue el único beneficio que dejaron los primeros visitantes de las Islas Sociedad. El ganado bovino y las ovejas se distribuyeron por distintos lugares, la mayoría de ellos no registrados.
Es decir que, después de todo lo hecho en los últimos años por estos isleños, aún se puede considerar a Cook y Vancouver —al menos en cierto sentido— como sus máximos benefactores.