Omu
Omu RECIBIMOS VISITAS EN EL HOTEL CALABUZA
Nuestra prisión estaba abierta por todos lados y muy cerca de la Carretera de la Escoba, o sea que estábamos a la vista de todo el que pasara por allí, y por lo tanto no nos faltaron visitantes, dado el carácter poco dinámico y curioso de los tahitianos. Durante unos días iban y venían sin cesar, y nosotros, tan innoblemente sujetos por los pies, teníamos buena disposición para conceder una audiencia pasiva.
A lo largo de este período fuimos los leones del vecindario, y sin duda se inducía a los habitantes de aldeas lejanas a ir a ver a los karhowris (hombres blancos), así como la gente del campo cuando va a la ciudad recibe la invitación de ir a visitar un zoológico.
Todo esto nos deparó una ocasión excelente para hacer observaciones. Me apenó comprobar la existencia de un número considerable de personas enfermas o con alguna malformación, sin duda a causa de alguna dolencia que, con los tratamientos nativos, casi invariablemente termina por afectar los músculos y huesos del cuerpo. En particular, hay una distorsión de la espalda, de muy feo aspecto, que se debe a una horrible enfermedad.
