Omu
Omu Este equÃvoco produce gran confusión entre los pobres nativos, y no tiene sentido que alguien se esfuerce por explicarles un fenómeno tan incomprensible. Cierta vez vi a un digno y anciano misionero mientras procuraba arrojar algo de luz al respecto, y aunque no entendà sino unas pocas de las palabras que usaba, comprendÃa con facilidad el significado de sus ilustraciones. Eran algo similar a lo siguiente:
—Aquà está —decÃa— este cÃrculo (dibujaba uno muy grande, en el suelo, con una vara): muy bien, aquà está este sitio (marcaba un punto en el perÃmetro); pues bien, esto es Beretani (Gran Bretaña), y yo iré navegando hasta TahitÃ. Allá voy (seguÃa el cÃrculo en toda su extensión), y el sol va por aquà (le dio otro palo a un nativo zambo y le indicó que avanzara por el cÃrculo en dirección contraria). Muy bien, los dos navegamos y nos estamos apartando el uno del otro, y he aquà que yo llego a Tahità (se detenÃa de pronto). ¡Y mirad dónde está Zambo!
Pero el grupo sostenÃa con ardor que el tal Zambo tenÃa que estar en algún sitio por encima de ellos en los aires, porque decÃa la tradición que la gente del Duff habÃa llegado a tierra cuando el sol estaba alto en el cielo. En este punto, el anciano caballero, que sin duda era un hombre excelente pero no un astrónomo, se vio obligado a rendirse.