Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XLVI

ALGO ACERCA DE LOS KANNAKIPPERS

 

Un joven respetable, que fue amigo mío (hablo de Kulú con toda la mesura posible, porque después de nuestra intimidad resultaría impropio que lo hiciese de otra manera), este joven respetable, que tenía ciertas nociones especiales acerca de una vida retirada, se había instalado en un marú boro, a la sombra de unos árboles del pan, un bonito rincón en un bosque situado a mitad de camino entre la Calabuza Beretani y la Iglesia de los Cocoteros. Por consiguiente, era uno de los más habituales feligreses de este segundo lugar.

Kulú era un joven apuesto. De pie entre los asistentes, en toda la gallardía que le prestaba una camisa de calicó a rayas, los faldones graciosamente anudados sobre un pantalón marinero, y el cabello bien untado con aceite de coco, devoraba con los ojos a las damas, en un alarde de satisfacción superlativa. Sus miradas no quedaban sin respuesta.

Pero había que ver las ojeadas que las buenas mozas se echaban entre sí. A menudo alzaban la nariz ante la aparición de una nueva mantilla de algodón recién importada en el baúl de algún marinero enamoradizo. En cierta ocasión, observé que un grupo de jovencitas vestidas con túnicas de tela ordinaria y sucia señalaba con desdén a una damita que llevaba una de color rojo llameante.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker