Omu
Omu Contaré ahora otra historia en la que mi larguirucho amigo aparece junto al físico. No quisiera poner en escena con tanta frecuencia a uno u otro pero, como esto sucedió de verdad, tengo que narrarlo.
Pocos después de que Johnson presentara su minuta, como se ha dicho antes, el doctor me dijo que lamentaba que, aunque él (Johnson) en apariencia se había jugado por nuestro bienestar, en realidad había hecho dinero con el trato. Y el doctor añadió que se preguntaba si en ese momento, en que ya no podía esperar más paga, habría alguna manera de inducirle a que nos visitara nuevamente.
Por una coincidencia curiosa, no habían transcurrido cinco minutos desde que hiciera esta observación, cuando el doctor Fantasma Largo sufrió un indescriptible acceso epiléptico; sin pedir autorización a nadie, el Capitán Bob, que estaba por allí, envió de inmediato a un muchacho para que a toda carrera fuese en busca de Johnson.