Omu
Omu PREPARATIVOS PARA EL VIAJE
Durante el resto de día, no hicimos más que hablar de nuestros planes.
El doctor estaba impaciente por visitar Tamai, un pueblo aislado del interior, levantado, entre bosquecillos, sobre las riberas de un gran lago del mismo nombre. Desde Afrehitú se iba hasta ese sitio por un sendero solitario, que discurría por el paisaje más silvestre del mundo. También nos habían hablado mucho sobre el lago mismo, en el que había tal abundancia de innumerables peces deliciosos que en tiempos pasados solían ir hasta allí partidas de pescadores llegados de Papeete.
Además, sobre esas riberas crecían, en su máxima perfección, los mejores frutales de la isla. La ve o ciruela del Brasil alcanzaba allí el tamaño de una naranja; y la magnífica arhia, o manzana roja de Tahití, se teñía con rubores más hondos que en cualquier otro de los valles cercanos al mar.
Amén de todo esto, en Tamai vivían las mujeres más hermosas y menos complicadas de todo el archipiélago de Sociedad. En síntesis, el pueblo estaba tan alejado de la costa, y había sido tanto menos afectado que otros lugares por los cambios recientes, que en él se podía ver la vida tahitiana tal como había sido en los días del joven Otú, el rey adolescente de los tiempos de Cook.