Omu

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El doctor, sentado junto a nuestro anfitrión, quedó bajo su protección especial. Marharvai abrió uno de los envoltorios de pescado delante de su huésped, y le recomendó su contenido con miradas significativas. Pero mi compañero era de los que, en cualquier convite, saben cuidarse bien por sí mismos. Comió un número indefinible de pehí li lis (pescados pequeños), su fruto del pan y el de su vecino, y se sirvió de todo lo que había a derecha e izquierda, con esa naturalidad que define al hombre habituado a cenar fuera de casa.

—Paul —dijo al fin—, no parece que te estés apañando bien. ¿Por qué no pruebas la salsa de pimienta? —Y a modo de ejemplo remojó un bocado en su medio coco de agua de mar. Hice otro tanto, y lo encontré muy picante, aunque bastante amargo pero, en síntesis, era un sustituto interesante de la sal. En Imeeo siempre se usa el agua de mar de este modo, y la consideran deliciosa: si se piensa que esta tierra está rodeada por un océano de catsup, no se puede decir que sea un lujo caro.

Los pescados estaban deliciosos; la cocción en tierra conserva todos sus jugos y los vuelve sumamente suaves y tiernos. El pudín de plátanos era casi empalagoso; las tortas de nabo indio, muy buenas, y el fruto del pan asado, tan crujiente como una tostada.


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