Omu
Omu En ningún otro lugar, con la excepción de Tamai, encontramos que las costumbres de los nativos estuviesen menos viciadas por los cambios recientes. La comida tahitiana a la vieja usanza con que nos regalaron a nuestra llegada era un buen ejemplo de su modo de vida corriente.
Lo pasábamos de maravilla. El doctor iba por su lado, y yo por el mÃo. Con agradable compañÃa, Fantasma Largo siempre se dirigÃa tierra adentro, con la excusa de recoger ejemplares vegetales, mientras que yo casi siempre me quedaba cerca del mar, y a veces llevaba a las muchachas a alguna excursión en canoa.
A menudo Ãbamos a pescar, y no nos adormilábamos encima de tontos sedales y anzuelos, sino que saltábamos al agua, y acorralábamos a nuestras presas entre los corales, arpón en mano.
Cazar peces con una lanza es un deporte maravilloso. Los habitantes de Imeeo, en toda la isla, no emplean ningún otro método de pesca: los bajÃos llanos que hay entre el arrecife y la playa, y con marea baja el propio arrecife, son admirablemente aptos para este modo de captura. Casi en cualquier momento de la jornada —fuera de la sagrada hora del mediodÃa—, se puede ver a los cazadores de peces en la práctica de esta actividad; entre gritos, blanden sus lanzas y chapotean en el agua en todas direcciones. A veces se ve un nativo solitario, en algún bajÃo apartado, que se mueve con lentitud, atento el ojo y preparado el arpón.