Omu
Omu A menudo se veÃa al infatigable Monà trabajando con ahÃnco; de pronto dejaba todo lo que estuviera haciendo, sin importar lo que fuese, corrÃa hasta un lugar cercano, se acurrucaba en un rincón, dormitaba un rato, se levantaba de un salto, y volvÃa a sus tareas con vigor renovado.
Algo habÃa en el comportamiento de Po-Po y de la gente de su casa que me llevó a creer que debÃa de ser un pilar de la Iglesia, aunque por lo que habÃa visto en Tahità no podÃa conciliar esta idea con su actitud franca, cordial, aplomada. Sin embargo, no era errónea mi conjetura: Po-Po resultó ser una especie de patriarca o diácono; también se le consideraba hombre rico, y era pariente cercano de un gran jefe.
Antes de ir a dormir, todos se sentaron en el suelo y, de pie en el centro del cÃrculo, Po-Po leyó en voz alta un capÃtulo de la Biblia tahitiana. Después se arrodilló con nosotros, y rezamos una oración. Terminado el rezo, nos separamos sin hablar. Estas oraciones se repetÃan todas las noches y todas las mañanas. También se daban las gracias, invariablemente, antes y después de comer.