Omu
Omu Solitario en el puerto, vimos el buen barco Leviathan. Saltamos a una canoa y remamos hasta la nave. Aunque era la primera hora de la tarde, todo estaba en silencio, pero cuando subimos por el portalón, vimos a cuatro o cinco marineros descansando alrededor del castillo de proa, bajo la toldilla. No nos recibieron con mucha cordialidad y, si bien parecían simpáticos, daban la impresión de haber adoptado una actitud de malhumor para saludar nuestra llegada. Había mucha ansiedad por saber si queríamos «embarcar» y, por los desagradables relatos que hicieron acerca de la nave, parecían interesados en evitar que tal cosa ocurriese, si era posible.
Preguntamos dónde estaba el resto de la tripulación, y un viejo brusco respondió:
—Han ido en un bote a buscar a Davy Jones y su baúl; desembarcó detrás de una ballena, la última vez, y nunca volvió. Toda la guardia de estribor se marchó anoche, y el capitán bajó a tierra para buscarlos.