Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le encontramos reclinado en una estera, fumando tabaco en una pipa de caña, en medio de un círculo de admiradores compuesto de jefes viejos y damas. Tenía que haber advertido nuestra llegada, pero en lugar de ponerse en pie y saludarnos, continuó hablando y fumando, sin siquiera echarnos una mirada.

—Su alteza está saboreando su poí —observó el doctor, al descuido. El resto de los presentes nos saludó normalmente, después de que nuestra guía nos anunciara.

En respuesta a nuestra seria petición de ver a la reina, la guía nos llevó a un edificio, el más espacioso de todos con mucha diferencia, dentro del vallado. Tenía al menos ciento cincuenta pies de largo, muchos de ancho, aleros bajos, y un techo de pendientes sumamente empinadas, hecho con hojas de pandano. No había puertas ni ventanas, nada a lo largo de los laterales que no fuesen los postes finos que sostenían las vigas. Entre esos postes, en todo el perímetro de la construcción, oscilaban, susurrantes, bonitas cortinas de esterilla y de tappa; algunas estaban recortadas, o recogidas en parte, para que entraran la luz y el aire, y también permitían ver aquí y allá lo que ocurría en el interior.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker