Typee
Typee Accedió a mi sugerencia y empezamos a estudiar el terreno que teníamos ante nosotros con vistas a determinar cuál era la mejor ruta que debíamos tomar; pero la perspectiva era única, pues se nos interponían escarpadas crestas, separadas por sombríos barrancos, que se extendían en línea paralela perpendiculares a nuestro rumbo. Tendríamos que vencer todos estos obstáculos antes de poder llegar a nuestro destino.
¡Un viaje agotador! Sin embargo, decidimos emprenderlo, aunque, por mi parte, me consideré poco preparado para enfrentar las fatigas que nos sobrevendrían, pues no cesaban mis temblores y ardores a causa de los escalofríos y la fiebre. No sé cómo describirte que en poco tiempo podría satisfacerla para consuelo de mi alma.