Typee
Typee Por mi parte, aunque me sentía corporalmente más reconfortado que la noche anterior, no me atreví a mirar la pierna que me había dolido violenta e intermitente durante las últimas veinticuatro horas, sin experimentar una sensación de alarma que en vano intenté borrar, No queriendo perturbar la fluidez anímica de mi compañero, logré ahogar las quejas que de otro modo habría ventilado e instándolo alegremente a acelerar nuestro banquete, me dispuse a asearme en el arroyo. Después de hecho esto, comímos, o mejor absorbimos, mediante un extraño proceso de succión, nuestras respectivas raciones nutritivas y luego empezamos a discutir qué pasos debíamos seguir.
—¿Qué vamos a hacer? —pregunté yo algo apesadumbrado.
—¡Bajar al mismo valle que descubrimos ayer! —replicó Toby con una rapidez y fuerza de voz que casi me hizo sospechar que había devorado a escondidas la mitad de un buey en algunas de las espesuras circundantes—. ¿Qué otra cosa nos queda por hacer? Porque seguramente nos moriremos de hambre si nos quedamos aquí; y en cuanto a tus temores de esos taipis, confía en mí, son tonterías. Es imposible que los habitantes del bello lugar que vimos sean otra cosa que buenas personas; y si tú eliges morirte de hambre en una de estas cuevas mojadas, yo prefiero arriesgarme a bajar al valle y enfrentar las consecuencias.