Typee
Typee —SÃ, querido Toby, pero dime ¿cómo vamos a salir de él? —Algo como esto...
Asà contestó y al mismo tiempo, para horror mÃo, se dejó caer hacia un lado de la roca y, como pensé entonces, sólo por fortuna fue a parar a las anchas ramas de un tipo de palmera que, con sus fuertes raÃces penetrando en una saliente, curvaba su tronco hacia arriba en el aire, y presentaba una espesa masa de follaje a unos veinte pies del lugar donde nos habÃamos estancado. Involuntariamente quedé sin aliento ante la expectativa de ver la figura de mi compañero, sostenido por un instante entre las ramas del árbol, hundirse y caer hasta llegar al fondo. Sin embargo, para mi sorpresa y regocijo, se recuperó y desenredando sus piernas de las ramas fracturadas, atisbó desde su lecho frondoso y gritó con fuerza:
—¡Vamos, ánimo! ¡No hay otra alternativa!
Tras esto se lanzó por entre el follaje y, deslizándose por el tronco, en un instante estaba parado como mÃnimo a cincuenta pies debajo de mÃ, sobre el ancho rellano de piedra de donde salÃa la palma por la cual habÃa descendido.
Cuánto hubiera dado en ese momento por haber estado a su lado. La acción que habÃa realizado parecÃa casi un milagro y apenas pude dar crédito a lo que habÃan visto mis ojos cuando observé la distancia que un acto valeroso habÃa puesto entre nosotros.