Typee
Typee Rechacé enérgicamente esta propuesta por plausible, pues las dificultades del camino serían casi infranqueables debido a nuestro desconocimiento de las características generales del país y recordé a mi compañero las penurias que ya habíamos encontrado en nuestro indeciso vagar. En una palabra, respondí que si habíamos creído aconsejable bajar al valle, teníamos que enfrentar las consecuencias, cualesquiera que estas fuesen; especialmente porque estaba convencido de que no teníamos otra alternativa que acudir a los nativos de inmediato, y arriesgamos resueltamente al recibimiento que nos prodigaran; y que en cuanto a mí, necesitaba descanso y cobija y mientras no los tuviera, me era totalmente imposible enfrentar sufrimientos como los padecidos en los últimos días. Ante la justeza de estas observaciones, Toby asintió un poco a regañadientes.
Nos sorprendimos de que, después de adentramos tanto en el valle, continuáramos rodeados por la misma selva impenetrable; y pensando que aunque a lo largo de las márgenes del río habría espesura por algún tiempo, si nos adentrábamos más hallaríamos campo abierto. Le dije a Toby que mirara bien a un lado que yo atendería al otro para ver si descubríamos algún claro entre los arbustos, y en especial para tratar de divisar la más leve apariencia de un camino o cualquier otra cosa que pudiera indicarnos la cercanía de los isleños.