Typee
Typee No me olvido de aquellas furtivas y ansiosas miradas que dirigimos a las sombras borrosas. Tampoco olvido con qué aprehensión proseguimos, ignorantes del momento en que podía saludamos la jabalina de algún salvaje emboscado. Por fin mi compañero hizo una pausa y me señaló una estrecha abertura en el follaje. Nos introdujimos por ella y pronto nos llevó a un camino bien trillado hasta un espacio relativamente abierto, en cuyo final divisamos un conjunto de árboles, cuyo nombre nativo es annui, de deliciosa fruta.
¡Qué carrera! Yo, cojeaba por la tierra como un viejo decrépito y Toby corría hacia delante como un galgo. Con rapidez despojó un árbol de sus dos o tres frutas, pero para decepción nuestra resultaron estar muy deterioradas; los pájaros las habían descascarado parcialmente y sus centros estaban medio devorados. Sin embargo, las engullimos sin pensarlo dos veces y no hay ambrosía que supiera más deliciosa.