Typee
Typee Poco después Mehevi se levantó para salir, pero antes habló autoritariamente a uno de los nativos a quien se dirigió como Kori-Kori; y de lo poco que pude comprender, me lo señaló como el hombre cuya tarea principal en lo adelante sería atender mi persona. No estoy seguro si lo comprendí todo desde el principio, pero la conducta subsiguiente de mi confiado sirviente personal me aseguró plenamente que tenía que haber sido así.
Sólo pude sorprenderme de la forma en que el jefe se dirigió a mí en esa ocasión, hablándome durante quince minutos como mínimo tan calmadamente como si yo pudiera entender todas las palabras que pronunció. Noté esta peculiaridad luego reiteradamente en muchos isleños más.
Mehevi y el médico partieron y nos dejaron solos al anochecer con diez o doce nativos, quienes para entonces estaba seguro componían el núcleo familiar que compartíamos Toby y yo. Como la vivienda a la que nos introdujeron fue mi morada permanente mientras permanecí en el valle y como necesariamente intimé con sus ocupantes, comenzaré por describirlos. Esta descripción es válida también para casi todas las demás viviendas del valle y proporcionará una idea general de los nativos.