Typee
Typee A medida que avanzamos a lo largo del edificio, nos sorprendió el aspecto de cuatro o cinco ancianos repugnantes, sobre cuyas figuras decrépitas el tiempo y el tatuaje parecen haber borrado todo rasgo humano. Debido a la continua operación de este último proceso, que sólo termina entre los guerreros de la isla, después de que todas las figuras esparcidas por sus extremidades en la juventud se unen (efecto, sin embargo, logrado sólo en los casos de extrema longevidad), los cuerpos de estos hombres tenían un color azul uniforme, asumido gradualmente por el tatuaje a medida que envejece el individuo. Su piel tenía un aspecto escamoso horripilante que, unido a su singular coloración, hacía que sus miembros pareciesen piezas polvorientas de jaspe. Sus cames, en algunas partes, cuelgan en grandes pliegues como la paquidermia de los rinocerontes. Sus cabezas eran completamente calvas y sus caras lampiñas portaban miles de arrugas. Pero la peculiaridad más notable de estos viejos era el aspecto de sus pies; los pulgares, parecidos a los radiantes de un compás de navegación, señalaban a cualquier lugar del horizonte. Esto indudablemente era atribuible al hecho de que durante casi un siglo de existencia, estos dedos nunca habían estado sujetos a ningún tipo de confinamiento artificial y con la edad habían rechazado vecindad alguna, por lo que se mantenían todos abiertos.