Typee
Typee —¿No te das cuenta —me dijo— que los propios salvajes temen llegar tarde y que si demostramos demasiada intranquilidad vamos a estropear las posibilidades que tenemos de beneficiarnos de este afortunado evento? Si aparentas estar tranquilo y despreocupado, no levantarás sus sospechas y entonces seguro me dejarán ir con ellos a la playa pensando que sólo voy por curiosidad. Si logro llegar a los botes, les contaré en las condiciones en que te dejé y se pueden tomar medidas para garantizar nuestra fuga.
No quise oponerme a esta posibilidad y como los nativos ya habÃan terminado sus preparativos, observé con el mayor interés cómo era recibida la intención de Toby. En cuanto entendieron a mi compañero que yo me quedarÃa, no pusieron objeción e incluso la aceptaron con gusto. Su singular conducta en esta ocasión no dejó de extrañarme y cubrió los sucesos siguientes con un misterio adicional.
Los isleños corrieron ahora por el sendero que conduce a la costa. Estreché calurosamente la mano de Toby, le di mi sombrero de paja para que se cubriera la herida, ya que él habÃa perdido el suyo. Respondió cordialmente al estrechón de manos y me prometió solemnemente regresar tan pronto como los botes abandonaran la costa; se alejó de mi lado y en un instante desapareció entre los cocoteros.