Typee
Typee La primera vez que sometió una de estas ensaladas marinas a mi consideración, pensé naturalmente que cualquier cosa recogida con tanto trabajo debía poseer méritos especiales, pero un bocado fue suficiente; y grande fue la consternación del viejo guerrero al ver la rapidez con que rechacé su epicúreo obsequio.
Cuan cierto es que la rareza de un artículo especial incremente desmesuradamente su valor. En algunas zonas del valle, no sé dónde pero probablemente cerca del mar, las muchachas tenían la costumbre de procurarse pequeñas cantidades de sal; el resultado del trabajo conjunto de un grupo de cinco o seis muchachas no llenaría un dedal. Traían a casa este precioso artículo, envuelto en una gran hoja; y como prueba especial de la estimación que me tenían, extendían una inmensa hoja en el suelo y me invitaban a saborearla.
Por el exagerado valor que le atribuían a este artículo creo realmente que con unos kilos de sal común de Liverpool podría comprarse todo el territorio taipi. Con una pizca de sal en una mano y una cuarta parte del fruto del pan en la otra, el jefe mayor del valle se reiría de todas las delicias de un banquete parisino.
La celebridad del árbol del pan y el importante sitio que ocupa en las prioridades de los taipis me induce a dar con cierto detalle una descripción de esta especie de las distintas variantes de preparación del fruto.