Typee
Typee Las pocas cosas que habíamos traído de Nukujiva iban envueltas en un pequeño paquete que cargamos con nosotros en nuestro descenso al valle. Este paquete, en la primera noche de nuestra llegada, lo utilicé como almohada, pero a la mañana siguiente, cuando los nativos lo inspeccionaron, observaron su contenido como si fuese una bolsa de diamantes, e insistieron en guardar apropiadamente tesoro tan valioso. Se ató a él una cuerda que se pasó sobre una viga del techo de la casa, se levantó y quedó colgado precisamente sobre las esteras en las que generalmente nos acostábamos. Cuando deseaba algo de él, sencillamente estiraba un dedo a una caña de bambú cercana y desatando la cuerda, bajaba el paquete. Estaba muy a mano y me esmeré por hacerles entender a los nativos mi aprobación de aquel invento. Este paquete contenía principalmente una cuchilla de afeitar en su caja, aguja e hilos, una o dos libras de tabaco y unas cuantas yardas de calicó estampado.