Typee
Typee Este edificio parecía ser el cuartel general del valle, donde se concentraban todos los rumores que rondaban; y verlo lleno de una multitud de nativos, hombres, conversando en grupos animados, mientras otras multitudes entraban y salían continuamente, se hubiera pensado que era una Bolsa salvaje donde se discutía la suba y la caída de las acciones polinesias. Mehevi fungía como señor supremo del lugar; pasaba la mayor parte del tiempo allí; y a menudo cuando, en ciertas horas del día, el lugar estaba desierto salvo por los glaucos centenarios que ya formaban parte del edificio, el propio jefe disfrutaba de su "otiumcum dígnitate”[36] sobre las lujosas esteras que cubrían el suelo.
Cuando yo entraba, él se levantaba invariablemente y, como un noble que sirve de anfitrión en su mansión, me invitaba a reclinarme donde quisiese gritando "¡Tamari!" (Muchacho), para que este apareciera, se retirara al instante y trajera algún plato apetitoso que el jefe me obsequiaría. A decir verdad, Mehevi se esmeraba en su cocina para honrar mis reiteradas visitas, cuestión que no debe parecer extraña si recordamos que los solteros de todo el mundo son famosos por comer cenas poco excepcionales.