Typee
Typee Mi sagaz asistente agradeció el cumplido que yo hacía a su manera de vestir y comenzó a arreglar los pliegues del único adorno que quedaba sobre mí. Mientras lo hacía, vi a un grupo de muchachas que estaban sentadas sobre el césped rodeadas de montones de flores haciendo guirnaldas. Les indiqué que me enseñaran su obra y en un instante tuve una docena a mi disposición. Puse una alrededor de la especie de sombrero que me había hecho de hojas de palmera y con otras me hice un soberbio cinturón. Terminadas estas operaciones, con el paso lento y digno de un hombre elegante, subí a la roca.