Typee
Typee El hecho es que existe gran cantidad de disparates en algunos de los relatos que tenemos de hombres científicos respecto a las instituciones religiosas de la Polinesia. Estos instruidos turistas generalmente obtienen gran parte de su información de viajeros por los Mares del Sur retirados y domesticados entre las tribus bárbaras del Pacífico. Cualquier fulano, que desde hace mucho se acostumbró a los barcos y a enrollar gruesas sogas en el castillo de proa, funge invariablemente como guía de la isla en que se estableció, y habiendo aprendido varias decenas de palabras indígenas, cree conocer todo lo referente al pueblo que las habla. Un deseo natural de hacerse notar ante los ojos de los extranjeros le induce a proclamar más conocimientos de los que posee acerca de esos asuntos. En respuesta a las incesantes preguntas, comunica no sólo lo que sabe, sino También lo que no sabe, y si aún carece de información adicional, no escatima en inventarla. La avidez con que se registran sus anécdotas exacerba su vanidad, y la credulidad de su auditorio aumenta sus poderes de inventar. Conoce exactamente la clase de información que desean y la proporciona sin recato.
Este no es un caso imaginario; conocí a varios individuos como el descrito y presencié dos o tres de sus conversaciones con los extranjeros.