Typee
Typee Algunos de los nativos presentes en la "Fiesta de las calabazas" vestían piezas de trajes europeos, pero puestas a su propio gusto. Entre ellas vi las dos telas de algodón que el noble Toby y, yo habíamos regalado a los dos jóvenes que guiaron nuestra entrada al valle. Evidentemente las habían reservado para las ocasiones especiales y en estos días de fiesta servían a las jóvenes que las usaban como un toque de distinción. Los pocos que estaban así adornados y el gran valor que parecían poner a los artículos más comunes y triviales, daban amplias muestras de las limitadas relaciones que sostenían con los barcos que tocaban la isla. Unos pocos pañuelos de algodón de alegre dibujo, atados en el cuello, y hechos caer sobre el hombro y unas tiras de fino calicó envueltas en la cintura, fue todo lo que vi.
En realidad en el valle había pocos artículos de origen europeo. Todo lo que vi, además de los aludidos, fueron los seis mosquetes guardados en el Tai y tres o cuatro implementos de guerra similares colgados en otras casas; algunas bolsas de lona medio llenas de balas y pólvora y media docena de hachuelas con los filos tan mellados que las hacía literalmente inservibles. Estas últimas eran consideradas casi inútiles por los nativos; y varias veces me las presentaron lanzándolas a un lado en señal de disgusto, lo cual manifestaba su desprecio por algo que se tornara inservible tan pronto.