Typee
Typee Una ojeada posterior a las peculiares costumbres domésticas de los habitantes del valle alejaron en cierta medida la severidad de mis escrúpulos y me convencí de que me había equivocado. Entre los isleños existe un sistema regular de poligamia, pero del más extraordinario carácter: ¡una pluridad de maridos en vez de mujeres! Y este hecho aislado explica claramente la indulgencia de la población masculina. ¿En qué otra parte del mundo podría existir tal práctica, incluso durante un solo día? Imagínense una revolución en un serrallo turco y su harén formado por hombres barbudos; o una hermosa mujer de nuestro país que pase indiferente al ver a sus numerosos amantes matarse unos a otros ante sus ojos celosos por la desigual distribución de sus encantos... ¡Líbrenos Dios de tales cosas! No somos lo suficiente bondadosos e indulgentes como para admitirlas.
No pude saber qué ceremonia formalizaba el contrato matrimonial, pero me inclino a creer que era muy sencilla. Quizás una simple "proposición", como la llamamos nosotros, podría haber sido seguida de la inmediata alianza nupcial. De todas formas, tengo más de un motivo para creer que los aburridos noviazgos prolongados son desconocidos en el valle del Typee.