Typee
Typee Pero regresemos del mundo de los muertos al de los vivos. El reciente festival había reunido, como pensé, a toda la población del valle y por consiguiente pude hacer algunos cálculos de su cantidad. Considero que había unos dos mil habitantes en Typee; y ningún otro número se ajusta a las dimensiones de esta cañada. El valle tiene unas nueve millas de largo y una de ancho como promedio; las casas están distribuidas en amplios intervalos por toda su extensión, principalmente hacia la cabecera del valle. No existen poblados; las casas están aisladas bajo la sombra de los árboles o a lo largo de las orillas del tortuoso río; sus paredes de bambú dorado y techos de blanca paja formaban un extraordinario contraste con el perpetuo verdor que las rodea. No había caminos de ningún tipo, sólo un laberinto de senderos que atravesaban incansables la espesura.
Los pobladores del Typee no parecen trabajar mucho en ninguna estación del año; con la excepción de encender fuego, casi no vi labor alguna que hiciera sudar la frente. Respecto a trabajar para ganarse el sustento, ese empeño se desconoce. La madre naturaleza sembró el árbol del pan y el banano y en su momento los hace madurar; el ocioso salvaje sólo tiene que estirar el brazo para satisfacer su apetito.