Typee
Typee ¡Gente desgraciada! Tiemblo cuando pienso en el cambio que unos años producirá en su paraÃso; probablemente el momento en que los vicios más destructivos y los peores servicios de la civilización desvanecerán toda la paz y la felicidad del valle, los magnánimos franceses proclamarán al mundo la conversión de las Islas Marquesas al cristianismo, un hecho que el mundo católico considerará un acontecimiento glorioso. ¡Que Dios se apiade de las "Islas del Mar"! La simpatÃa que la cristiandad siente por ellas en demasiadas oportunidades ha constituido su ruina.
Cuan poco estos pobres isleños comprenden, cuando miran a su alrededor, que gran parte de sus desgracias se originan en ciertas discusiones a la hora del té por la influencia de caballeros de benevolente apariencia y corbatas blancas que predican caridad y de viejas damas de anteojos y jovencitas de soberbios trajes rojos; ellos donan centavos para crear un fondo cuyo objetivo es mejorar la condición espiritual de los polinesios, pero cuya finalidad ha sido casi invariablemente su destrucción gradual.