Typee
Typee Civilicen a los salvajes, pero para beneficiarlos, no para perjudicarlos; eliminen el paganismo, pero sin destruir al pagano. El enjambre anglosajón ha extirpado el paganismo de gran parte del territorio norteamericano, pero con él extirpó gran parte de la raza india. La civilización está barriendo gradualmente de la faz de la tierra los rezagos del paganismo y, al mismo tiempo, las diminutas figuras de sus infelices seguidores.
En las islas de la Polinesia se derriban las imágenes, se destruyen los templos y se convierte a los nativos al cristianismo nominal tan pronto aparecen los vicios, las enfermedades y la muerte prematura. Entonces la tierra así despoblada es tomada por las rapaces hordas de ilustres individuos que se establecen dentro de sus fronteras y anuncian clamorosamente la llegada de la Verdad. Aparecen bellas casas, cuidados jardines, verdes céspedes, cúpulas y astas, mientras el pobre salvaje pronto se convierte en un intruso en la tierra de sus antepasados, incluso en la misma choza donde nació. Los frutos espontáneos de la tierra, que Dios en su omnisapiencia había creado para el sustento de los indolentes nativos, son tomados y apropiados inexorablemente por el extranjero, son devorados ante los ojos de los hambrientos habitantes, o son enviados a bordo de los numerosos buques que ahora visitan sus costas.