Typee
Typee Las caprichosas aplicaciones del tabú no son en lo más mÃnimo su caracterÃstica más notable: enumerarlas serÃa imposible. Los cerdos negros, los niños hasta cierta edad, las mujeres en estado interesante, los jóvenes cuando se hacen el tatuaje de la cara, y ciertas partes del valle mientras estuviese lloviendo, se consideraban igualmente protegidos por el tabú.
Presencié una extraña prueba de sus efectos en la bahÃa de
Tior, de cuya visita hablé al principio de esta narración. En esa oportunidad nuestro valioso capitán formó una partida. El capitán era un cazador empedernido. Cuando navegábamos por el Cabo de Hornos, acostumbraba sentarse en el coronamiento y hacer que, el ayudante cargara continuamente tres o cuatro escopetas con las cuales mataba albatros, palomas del cabo, arrendajos, petreles y otras aves marinas más que pescaban en nuestra estela. Su impiedad molestaba a los marineros y todos atribuimos nuestros cuarenta dÃas de infortunios por esos parajes a la sacrÃlega matanza de las inofensivas aves.