Typee
Typee Los largos y brillantes cabellos de las muchachas taipis con frecuencia atraían mi atención. Una bella cabellera es orgullo y admiración de toda mujer. Ya contra el deseo expreso de la Providencia, es enrollado sobre la cabeza como la soga de un barco; ya atado hacia atrás como la cola de un caballo; ya suelto sobre los hombros en rizos naturales, siempre es orgullo de la poseedora y culminación de su adorno.
Las muchachas taipis dedican mucho tiempo a peinarse sus claros y abundantes mechones. Después de tomar un baño, que en ocasiones hacen cinco o seis veces al día, se secan cuidadosamente el cabello y, si nadan en el mar, invariablemente lo lavan con agua dulce y le untan un aceite muy oloroso extraído de la masa del coco. Este aceite se obtiene con abundancia mediante el siguiente procedimiento: