Typee
Typee Fue durante este perÃodo de infelicidad anÃmica que la dolorosa enfermedad que me aquejaba —después de haber desaparecido casi por completo— volvió a presentarse con sÃntomas más violentos. Esta calamidad adicional llegó a desesperarme; su reaparición confinaba que sin un remedio poderoso era inútil toda esperanza de cura; y cuando pensé que precisamente detrás de las montañas que me rodeaban estaba el remedio médico que necesitaba, y que a pesar de su proximidad, me era imposible alcanzarlo, me invadió la tristeza.
En esta situación desesperada, toda circunstancia que evidenciara la naturaleza salvaje de los seres a cuya merced me encontraba, aumentaba los temores que me consumÃan. Un hecho ocurrido entonces me afectó poderosamente.
Ya he dicho que de la viga mayor de la casa de Marheyo colgaban una serie de paquetes envueltos en tapa. HabÃa visto muchos de ellos en manos de los nativos y ellos habÃan examinado su contenido en mi presencia. Pero habÃa tres paquetes suspendidos muy cerca de donde yo dormÃa que, por su extraña apariencia, a menudo habÃan atraÃdo mi curiosidad. En varias ocasiones pedi a Kori-Kori que me mostrara su contenido, pero mi sirviente, que casi en todo lo demás habÃa accedido a mis deseos, se negó a complacerme.