Typee
Typee Un dÃa, al regresar inesperadamente del Tai, mi llegada pareció producir en los moradores de la casa una gran confusión. Estaban sentados reunidos sobre las esteras y por los cordeles que se extendÃan del techo al suelo comprendà de inmediato que por un motivo u otro estaban inspeccionando los misteriosos paquetes. La evidente alarma de los salvajes me llenó de terribles sospechas y de un deseo incontrolable de conocer el secreto guardado con tanto celo. A pesar de los empeños de Marheyo y Kori-Kori para detenerme, me abrà paso hasta el centro del cÃrculo y pude ver tres cabezas humanas que otros del grupo envolvÃan rápidamente en las telas en que se guardaban.
Vi claramente una de las tres. Estaba en perfecto estado de conservación y del rápido vistazo que le eché, parecÃa haber sido sometida a algún tipo de fumigación que la habÃa desecado, endurecido y momificado. Los dos largos mechones de pelo estaban hechos dos bolas sobre la cabeza en el mismo peinado que el sujeto habÃa usado en vida. Las mejillas hundidas resultaban aún más fantasmagóricas por las hileras de relucientes dientes que sobresalÃan de los labios mientras que las cuencas de los ojos —llenas de conchitas de madreperlas con un punto negro en el centro— resaltaban su aspecto espantoso.