Typee
Typee En resumen, todo reforzaba mis sospechas respecto a la naturaleza del festival que ahora celebraban y que llegaron casi a ser una certeza. En mi estancia en Nukujiva me dijeron con frecuencia que en estos banquetes caníbales nunca estaba presente toda la tribu, sino sólo los jefes y sacerdotes; y todo lo que había observado concordaba con ello.
El sonido de los tambores continuó sin parar todo el día, y golpeándome los oídos me causaron una sensación de horror imposible de describir. Al día siguiente, al no escuchar aquellos ruidos de pesadilla, llegué a la conclusión de que había terminado el inhumano festín; y sintiendo una curiosidad morbosa por descubrir si el Tai tendría alguna evidencia de lo que había sucedido, le propuse a Kori-Kori ir hasta allá. A ello respondió señalando con su dedo al sol naciente y luego al cenit, dando a entender que nuestra visita debía posponerse hasta el mediodía. Poco después de esa hora nos encaminamos a los Bosques Prohibidos y tan pronto como entramos en sus predios, busqué en derredor algún resto de la escena que había durado hasta tan tarde; pero todo estaba como de costumbre. Al llegar al Tai, encontramos a Mehevi y a unos cuantos jefes reclinados en las esteras, los cuales me recibieron tan amigablemente como siempre. No hicieron alusión alguna a los recientes acontecimientos; y por razones obvias yo tampoco me referí a ellos.