Typee
Typee Luego de un rato, me dispuse a partir. Al pasar por el pórtico, antes de bajar del pai-pai, observé una embarcación de madera curiosamente tallada y de gran tamaño, con una cubierta del mismo material encima, que se asemejaba a una pequeña canoa. Estaba rodeada por una baja cerca de bambú a un pie escaso de distancia de la tierra. Como la nave había sido situada allí después de mi última visita, pensé de inmediato que tenía alguna relación con el reciente festival e, impulsado por una curiosidad irreprimible, al pasar junto a ella levanté la cubierta por un extremo al tiempo que los jefes, dándose cuenta de mi objetivo, gritaron:
—¡Tabú, tabú!
Pero bastó una simple mirada; mis ojos vieron los componentes desordenados de un esqueleto humano; los huesos aún estaban húmedos y con partículas de carne colgando aquí y allá...
Kori-Kori, que caminaba delante de mí, atraído por las exclamaciones de los jefes, se viró a tiempo para ver la expresión de horror en mi rostro. Corrió hacia mí señalando a la canoa y exclamando con rapidez:
— jPuorki, puorki! (Cerdo).
Fingí creerlo y repetí sus palabras varias veces, como de acuerdo con lo que decía. Los otros salvajes, enfadados por mi conducta o para no manifestar su descontento con lo que ya no tenía remedio, no dijeron nada más y abandoné de inmediato el Tai.