Typee
Typee Al instante pensé que si podía llegar a ese valle con él, de allí llegaría fácilmente a Nukujiva por agua; y animado por la perspectiva que presentaba este plan, se lo planteé en breves palabras y le pregunté cuál era la mejor forma de lograrlo. Mi corazón dio un vuelco en mi pecho cuando en su inglés intermitente me dijo que no resultaría:
—Kannaka no deja irte a ningún lado —dijo—; tú tabú. ¿Por qué no quieres quedar? Mucho moi-moi (dormir), mucho kai-kai (comer), mucho juijinii (muchachas). ¡Oh, buen lugar Typee! Supongo no gusta esta bahía... ¿por qué vino? ¿No oído hablar de Typee? Todos los hombres blancos temen Typee, así ninguno vienen.
Estas palabras me desconcertaron al máximo y cuando le relaté de nuevo en qué circunstancias había bajado al valle y traté de ganarme su simpatía hacia mí apelando a las penurias físicas que padecí, me escuchó con impaciencia y me cortó exclamando apasionado: