Typee
Typee —No te oÃr hablar más; porque kannaka enloquecen, matar a tà y a mÃ. ¿No ves que no quieren que tu hablarme nada? ¿Ves?... ¡Ah, por qué tú no piensa...? sanas, te matan, te comen, te cuelgan allá arriba como kannaka japar. Ahora escucha y no hablar más. Yo me voy, tú ves camino donde yo voy... ¡Ah! Entonces una noche kannaka moi-moi (duermen), tú corre, tú vas Poiarka. Yo hablo con kanakas poiarka; ellos no te hacen nada. ¡Ah! Entonces yo te llevo en mi canoa a Nukujiva y tú no escapas más de barco.
Con estas palabras, reforzadas por vehementes gesticulaciones imposibles de describir, Marnu se apartó de mi lado y enseguida entabló conversación con uno de los jefes que habÃa entrado a la casa.
Hubiera sido un fracaso intentar continuar una conversación terminada de modo tan brusco por Marnu, quien evidentemente no estaba dispuesto a comprometer su propia seguridad por el más leve intento de salvarme. Pero el plan que me habÃa sugerido me pareció posible de seguir, y decidà ponerlo en práctica a la mayor brevedad posible.
En consecuencia, cuando se levantó para partir, lo acomañé afuera junto con los nativos con vistas a observar cuidadosamente el camino que emprenderÃa para abandonar el valle. Justo antes de saltar del pai-pai, tomó mi mano entre las suyas y mirándome fijo exclamó: